Louis I. Kahn

idea e imagen.

Christian Norberg-Schultz y J.G. Digerud

Xarait 1981

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El impulso de las obras de Louis Kahn fue inmediato y potente. Cuando el apareció en la escena, hacia 1960, la arquitectura moderna había llegado a un callejón sin salida. El planteamiento analítica del neo-funcionalismo, evidentemente incapaz de captar aspectos importantes de la vida humana, estaba creando un ambiente estéril y caótico.

El regreso de Kahn a la arquitectura como “constructor inspirado” se basaba en una comprensión de las inspiraciones humanas más profunda que la ofrecida por las ciencias sociales y renovaba la esperanza de poder superar la crisis ambiental.

El enfoque de Kahn también parecía representar una continuación autentica del movimiento moderno.

De todos modos, en una situación tan confusa coma la nuestra, incluso aportaciones importantes pueden caer facilmente en el olvido. Después de la muerte de Kahn en 1974, sus enseñanzas fueron, en gran parte, dejadas de lado por la inseguridad general acerca de los fines y medios del construir.

 

p 8

La arquitectura no tiene presencia. Una obra es una ofrenda al Santuario.

Los caminos de la vida revelan la naturaleza, al Hombre evocando en lo individual los poderes de la anticipación, renovando el deseo de ser, de expresar.

 

Una obra se hace entre los ruidos atronadores de la industria y, cuando el polvo se posa, la pirámide, que recoge el eco del silencio, tiende al sol su sombra.

 

p 9-10

El famoso interrogante kahnniano: “¿Qué quiere ser el edificio?” se toma, en general, como punto de partida para la crítica del aspecto filosófico de su pensamiento. Esta pregunta va mas allá de la posición funcionalista, que es puramente circunstancial, ya que de lo particular se remonta a lo general, aun no desdeñando conceptos de tipología y morfología.

En cambio, el interrogante de Kahn sugiere que los edificios poseen una esencia que determina su solución. La postura de Kahn representa, pues, una inversión del funcionalismo, que parte desde “abajo”, mientras que Kahn comienza desde “arriba”. El insiste en la existencia de un orden que precede al “diseño”. Una de sus afirmaciones mas conocidas comienza con las palabras: “El orden es”. Este orden abarca toda la naturaleza, incluida la humana.

 

(…)

Evidentemente, Kahn no tenía ninguna intención de hacer afirmaciones filosóficas genéricas. Su tarea era la arquitectura y a este ámbito deseaba conferir una nueva base. Quería llegar a demostrar que la arquitectura da cuerpo a lo inconmensurable". Para demostrar esta tesis introdujo el concepto de institución.

La arquitectura es, ante todo, una expresión de las instituciones del hombre, que se remontan a aquel origen en que el hombre llegó a realizar sus "deseos" o sus "inspiraciones". Las principales son las inspiraciones a aprender, vivir, trabajar, encontrar, interrogar y expresar. Khan solía mencionar la escuela como ejemplo de institución derivada de una inspiración.

“La escuela comenzó con un hombre bajo un árbol, un hombre que no sabía que era un maestro, y que se puso a discutir de lo que había comprendido con algunos otros, que no sabían que eran estudiantes. Los estudiantes se pusieron a reflexionar sobre lo que había pasado entre ellos y sobre el efecto benéfico de aquel hombre. De­searon que sus hijos también lo escucha­ran, y, así, se erigieron espacios, y surgió la primera escuela.

 

p 10

“La calle es, probablemente, la primera institución del hombre; un lugar de encuentro carente de cubierta”.

La escuela es un ámbito de espacios donde es bello aprender.

La ciudad el es lugar de reunión de las instituciones.

 

 

 

El diseño concierne al “como” más que al “que”.

Pero el “como” es bastante menos importante que el “que” hacer.

 

p 12

"Una obra se realiza en el fragor urgente de la industria y cuando el polvo se depo­sita, la pirámide que refleja el eco del silencio da su sombra al sol".

 

 

 

“Lo que será siempre fue”, dice Kahn, con la implicación de que las estructuras basilares del ser se dan de una vez para siempre. Solo las circunstancias cambian y de ello nace la necesidad de interpretaciones siempre nuevas de esas estructuras. Como Kahn revela: “Estoy buscando expresiones nuevas para instituciones antiguas.” Las expresiones nuevas llevan a una de-formación de la forma de la institución pero sin romperla. Así pues, una época o una particular sociedad no crean nada verdaderamente nuevo. “¿Acaso Mozart fue el producto de una sociedad? No”. Una obra de arte no depende de las necesidades, y no es el resultado del encuentro de las necesidades y de los recursos. Se debe más bien a la inspiración y al deseo de expresar lo que desde siempre existía. Esto no quiere decir que la historia este quieta. No solo cambian las circunstancias sino que, en un punto determinado, aquellas instituciones que habian permanecido ocultas pueden desvelarse.

 

p 13

"La arquitectura crea la sensación de un mundo dentro del mundo, y esta sensación la da la estancia".

Un lugar de concentración donde la mente del hombre se afina.

 

p 15

Kahn no entiende la expresión como auto-expresión sino como revelación de lo que las cosas quieren ser (...) Por ello, “el hombre que descubre las cosas que pertenecen a la naturaleza de las cosas no posee esas cosas”

 

p 60

Reflexionar sobre el gran evento de la arquitectura, cuando los muros se abren y aparecen las columnas.

Fue un acontecimiento tan feliz y tan intelectualmente maravilloso que de él deriva casi toda nuestra vida arquitectónica.

El arco, la bóveda y la cúpula marcan épocas igualmente estimulantes, en las que, sabiendo cómo hacer, se sabía qué hacer, y sabiendo qué hacer, se sabía hacerlo.

La piedra y el sistema arquitectónico eran una sola cosa.

Una columna, cuando es usada, debería considerarse aún como un gran aconteci­miento en la creación del espacio. En demasiados casos sólo se nos presenta como una pilastra o un soporte.

En arquitectura un espacio muestra cómo ha sido hecho.

La columna o la pared definen su longitud y amplitud; la viga o la bóveda definen su altura.

Aún nos hallamos en la fase de imitación de la arquitectura en piedra.

Los elementos constructivos de lleno y vacío son connaturales en el acero y en cemento. Los vacíos concuerdan con las necesidades de servicio de los espacios. Esta característica, combinada con las necesidades del espacio, sugiere formas nuevas.

 

p 61

Un hombre con un libro va hacia la luz,

 Así comienza una biblioteca.

El hombre no deberá desplazarse dos metros para alcanzar una bombilla.

El sitio de lectura es la hornacina, que puede ser el principio del orden espacial de su estructura.

 En una biblioteca, la columna empieza siempre en luz.

 Sin ser nombrado, el espacio creado por la estructura de la columna sugiere su uso como sitio de lectura.

Un hombre que lee en un seminario buscará la luz, pero la luz es un hecho secundario.

La sala de lectura es impersonal. Es el encuentro en silencio entre lectores y libros.

 El espacio grande, los espacios pequeños, los espacios no nombrados y los espacios de servicio. El modo en que están conformados respecto a la luz es el problema de todos los edificios.

 El edificio en cuestión parte de un hombre que quiere leer un libro.

 

 

 Devoción.

 Ritual

 es la capilla

La capilla de una universidad

El ritual es inspirado

 La devoción es personal

 Inspirado por un gran maestro, el afortunado joven, al pasar echa una mirada a la capilla. Siente la devoción y realiza su ritual.

 El ha estado allí, aunque nunca abriera la puerta.

 Allí se centra la llamada e inspira su propio ritual.

 Allí se honra a un hombre.

 La devoción es su esencia.

 

p 62

La primera vez que estuve en Pisa, me dirigí hacia la plaza. Al acercarme, viendo en la distancia un escorzo del campanario, me sentí tan satisfecho que me paré de golpe y entré en una tienda a comprar una fea chaqueta inglesa. No atreviéndome a entrar en la plaza, me desvié por otras calles dándole vueltas, pero sin llegar nunca a ella. El día siguiente fui derecho al campanario, toqué su mármol y el de la catedral y del baptisterio. A la mañana siguiente entré valerosamente en los edificios.

 

La casa                        Una casa                      La propia casa

En un determinado espacio da gusto dormir.

En otro da gusto comer o estar en compañía.

Los espacios de servicio y los espacios libres se combinan con el jardín o la calle a los que dan para sugerir su propia función.

La Casa significa un lugar bueno incluso para otra persona. Esta es la cualidad más cercana a la arquitectura.

Ella refleja un modo de vivir.

No produce pequeños espacios para pequeñas personas.

Los espacios trascienden la función.

Una casa es mas especifica.

 

 

p 63

 

... lo inconmensurable y lo mensurable.

 

El hombre es siempre más grande que su obra porque nunca logra expresar plenamente sus aspiraciones. Para expresarse a si mismo en música o en arquitectura, se debe recurrir a medios mensurables de la composición y de la proyectación.

 

La forma abraza una armonía de sistemas, un sentido del Orden y lo que distingue una existencia de otra. Por ejemplo, en la contraposición entre “una cuchara” y “la cuchara”, la cuchara indica una forma compuesta de dos partes inseparables, mango y cavidad. Una cuchara implica un determinado pro­yecto realizado en plata o en madera, grande o pequeño, poco o mucho cóncavo. La forma es "qué". El proyecto es "cómo".

 

p 64-65-66

El cliente para el que se proyecta una casa dice qué superficies necesita. El arquitecto transforma en espacios las superficies pedidas.

 

Considero la escuela como un ambiente espacial en el que  aprender es bonito. La escuela comenzó con un hombre bajo un árbol, un hombre que no sabía que era un maestro, y que se puso a discutir de lo que había comprendido con algunos otros, que no sabían que eran estudiantes. Los estudiantes se pusieron a reflexionar sobre lo que había pasado entre ellos y sobre el efecto benéfico de aquel hombre. Desearon que sus hijos también lo escucharan y, así, se erigieron espacios, y surgió la primera escuela. La fundación de la escuela era inevitable porque forma parte de los deseos del hombre. Todos nuestros complejos sistemas de educación, hoy delegados en las Instituciones, derivan de aquella pequeña escuela, pero hoy se ha olvidado el espíritu con que comenzó. Los locales exigidos por nuestras instituciones escolares son estereotipados y carentes de inspiración. Las aulas exigidas por el Instituto, los pasillos tapizados de armaritos y los otros locales y dispositivos llamados funcionales, son organizados ‑claro está- en bellas confecciones por el arquitecto, el cual obedece a los requisitos de superficies y costos establecidos por las autoridades escolares. Da gusto ver las escuelas, pero son superficiales como arquitecturas porque no reflejan el espíritu del hombre bajo el árbol. Todo el sistema escolar derivado de su comienzo no habría sido posible si el comienzo no hubiera estado en armonía con la naturaleza del hombre. Además, se puede afirmar que la voluntad de ser de la escuela existía ya antes que la circunstancia del hombre bajo el árbol.

Por esto es bueno que la mente retorne al inicio: porque, para cualquier actividad humana constituida, el inicio es el momento más maravilloso. Pues en él está todo su espíritu, todas sus potencialidades, de las que constantemente debemos sacar inspiración para las necesidades actuales. Podemos hacer que nuestras instituciones sean grandes dándoles, en la arquitectura que les ofrecemos, nuestro sentido de esta inspiración.

Reflexionemos, pues, sobre el significado de “la escuela", "una escuela", la Institución. La institución y la autoridad de quien recibimos la demanda de superficies. "Una escuela", o un proyecto particular, es lo que la institución se espera de nosotros. Pero “la escuela", la escuela del espíritu, la esencia de la voluntad de ser, es lo que el arquitecto debería expresar en su proyecto. Y yo afirmo que debe hacerlo, aún a costa de que su proyecto no se corresponda con el presupuesto. Así el arquitecto se distingue del simple proyectista. En la escuela, entendida como una esfera espacial donde es bello aprender, el atrio, medido por el instituto con tantos metros cuadrados por estudiante, será un generoso espacio tipo Panteón en el que dé gusto entrar. Los pasillos, más grandes y dotados de hornacinas que dominan el jardín, se transformarán en aulas pertenecientes a los estudiantes mismos. Serán los lugares donde muchachos y muchachas se encuentren, donde los estudiantes discutan entre ellos la tarea del profesor. Un espacio así, al adquirir el valor de aula en lugar del valor de paso de un aula a otra, será enlace y punto de encuentro y dejará de ser un simple pasillo; vale decir que ser un lugar de potencial autoeducación, un aula que pertenece al estudiante. Las clases deberán evocar su propia función mediante la variedad de espacios y ni tendrán que seguir el usual criterio de igualdad dimensional, como si fueran un montón de soldados; porque uno de los aspectos más maravillosos del espíritu del hombre bajo el árbol es la conciencia de la individualidad de todo hombre. Un maestro o un estudiante no son el mismo cuando están entre pocas personas, en una sala recogida en torno a la chimenea, o bien en una sala grande y alta, entre otras muchas personas. Y el refectorio, ¿tiene que estar necesariamente en el semisótano aunque se use poco tiempo? ¿Es que el  tiempo de descanso de la comida no forma parte también del proceso educativo?

En el mismo espíritu, querría hablar de una Unitarian Church.

El primer día hablé ante la congregación usando una pizarra, Habiendo oído al pastor hablar a los fieles reunidos en torno a él, comprendí que la concepción formal de la actividad unitaria estaba ligada al concepto de Pregunta. La Pregunta eterna del porqué de todas las cosas. Debía llegar a comprender qué voluntad de ser y qué orden espacial fueran expresión de la Pregunta.

Esto me recuerda el significado de la Capilla en una universidad.

¿Sé trata acaso de los mosaicos, de las vidrieras, de los juegos de agua y de los demás artilugios usuales? ¿No se trata más bien del lugar de un inspirado ritual? Un ritual que podría estar bien expresado por un estudiante que, al pasar junto al lugar da un vistazo a la capilla, después de que un gran maestro le ha inspirado una sensación de devoción a su trabajo. No es necesario entrar.

Incluso un espacio que se pretende que quede oscuro debería tener un poco de luz procedente de alguna misteriosa abertura para decirnos lo oscuro que es en realidad. Todo espacio debe ser definido a imágenes.

La luz artificial es un limitado y estático momento de luz: es la luz de la noche y jamás podrá igualar los matices de tono creados por la hora del día y por los prodigios de las estaciones.

En mi opinión, un gran edificio debe partir de lo no-mensurable, debe proceder a través de medios mensurables en el proceso compositivo y, al final, debe ser inconmensurable. El proyectar, el hacer, es un acto mensurable. En realidad, en esta fase, la acción es semejante a la de la misma naturaleza física, pues en la naturaleza física todo es mensurable, incluido lo que todavía es inconmensurable, como las estrellas más lejanas, que se supone que en un futuro serán medidas.

Aunque la obra, en los primeros intentos proyectuales, empiece siendo fea, será llevada a la belleza por la afirmación de la forma. Estoy proyectando un edificio en Africa, muy cerca del ecuador, El resplandor es demoledor todos apartan la vista de la luz del sol. La luz es algo indispensable, pero también es un enemigo. Con ese sol allí arriba, implacable, el sopor se apodera de uno de golpe.

 

p 67

Una calle quiere ser una construcción. Los nuevos espacios necesarios emergerán de los proyectos recabados por un orden del movimiento.

Un orden del movimiento que distinga el movimiento intermitente del continuo, y que incluya la idea de parada.

 La descentralización dispersa y destruye la ciudad. Los llamados centros de adquisición lejos del centro son sólo "comprar", No es posible ir de tiendas fuera del núcleo ciudadano.

 

p 68

La torre es una ejercitación experimental de triangulación de miembros estructurales que se desarrollan en altura asumiendo la forma de una armadura vertical contra la fuerza del viento. La fuerza de gravedad en una torre muy alta es secundaria. Esta estructura está en contraste con la usual construcción en muchos planos arquitrabada, corregida para resistir el viento.

Las caras de las torres, en general, se consideran como una envoltura que no tiene ningún papel en la concepción estructural del edificio.

 

p 69

Mi edificio para investigaciones médicas en la Universidad de PennsyIvania es el resultado de haber comprendido que los laboratorios científicos son esencialmente estudios y que el aire respirable debe separarse del aire viciado.

 

 

El proyecto, resultante del haber considerado las funciones exclusivas a que están destinados sus espacios y servicios, expresa el carácter del laboratorio de investigación.

 

p 70

Al satisfacer estas aspiraciones, se manifiesta una voluntad de ser de algún tipo... pero, en este caso, la voluntad de ser consistía en que no estuviera disciplinada dentro de un esquema geométrico.

 

Kahn. En un cuadrado regular siempre existe el problema de las extremidades, que son difíciles de alcanzar. Es preciso atravesar este sector (las zonas “funcionales”) para llegar a los espacios, a los espacios que quieren ser los conclusivos.

 

p 72

Una de las cosas que más me impresionaron durante mi estancia en Luanda fue la luminosidad deslumbrante de la atmósfera... cuando se estaba en el interior de un edificio, mirar una ventana era insoportable a causa de la reverberación. Las paredes oscuras que enmarcaban la brillante luz exterior daban una sensación de gran malestar: acababa uno por apartar la vista de la ventana. Otra cosa que me llamó la atención fue la importancia de la brisa... la importancia de la brisa para barrer el aire caliente acumulado en torno al edificio. Y pensé que sería hermoso si se pudiera expresar... hallar una expresión arquitectónica para el problema de la reverberación sin necesidad de aplicar ningún artilugio a la ventana... sino más bien elaborando una arquitectura nueva que de alguna manera nos contase la historia de los problemas de la reverberación. En algunos edificios, se recurría a remiendos, a rejas... rejas de madera o de obra delante de las ventanas, lo cual no era satisfactorio en cuanto a los resultados... porque la pared quedaba oscura en contraluz; la reja no hacía más que fragmentar y multiplicar el efecto deslumbrador puntitas de alfileres... pequeñas puntas de diamante cegadoras contra las varillas oscuras de la reja. Y eso acababa por no ser satisfactorio. Observé que los edificios que se hallaban a corta distancia de las ventanas... eran muy agradables mirados desde la ventana, Observé que, cuando la gente trabajaba al sol... y muchos lo hacían... la gente del lugar... cuando trabajaban, solían dirigir la cara hacia el muro y no hacia el campo abierto. En ambiente cerrado, habrían vuelto la silla hacia el muro y habrían hecho lo que estaban haciendo recibiendo la luz indirectamente, reflejada por la pared en su propio trabajo. Esto me sugirió la idea de un muro situado a corta distancia frente a cada ventana, una especie de sentido indígena de la arquitectura. Ahora bien, colocando un muro delante de la ventana se impediría la vista del exterior, lo cual no sería agradable. A nadie le gustaría que le impidiesen la vista del exterior; de modo que se me ocurrió hacer aberturas en el muro; de este modo, el muro se convierte en parte de la ventana. El muro, al recibir la luz ‑incluso los rayos directos del sol‑ habría modificado el efecto deslumbrador. Así, pues, pensé en la belleza de las ruinas... la ausencia de estructuras... cosas detrás de las cuales no hay nada... y se me ocurrió rodear los edificios con ruinas.

 

p 73

No se puede construir un prototipo como si fuera una especie de principio comercial más que un principio constructivo. Deberemos producir no tanto un edificio como una visión, una imagen. Pero la imagen debe cambiar según la región, ya que las exigencias de las superficies son diferentes de un lugar a otro. (...) si tomamos el mismo e idéntico edificio, un prototipo, un autentico duplicado, y lo colocamos en cualquier sitio sin tener en cuenta la zona... será un edificio ridículo.

 

p 74

Yo no quería hacer nada bonito; sólo quería conseguir una evidente afirmación de un modo de vivir.

(…) Y creo que en la distribución de los espacios demandados, la sensación de entrar y la sensación de acoger, incluso la planta, corresponden a lo apropiado de tales procedimientos… o a la sensación que se debería recibir considerando el tipo de edificio que es. Se debería recibir una sensación de entrar y de acoger, no mediante símbolos sino por su mismo carácter.

 

p 75

 

Yo creo que la planta consigue indicar esto. Observe, además, que los pilares que sostienen las vigas perimetrales del tejado anti‑sol son completamente independientes del tejado anti‑lluvia. El tejado anti‑lluvia no está agujereado en ningún punto. El tejado anti‑lluvia se yergue completamente independiente de la arquitectura, de modo que no está agujereado en ningún punto.

 

Luego levante el edificio del suelo… es practica corriente aquí elevar todos lo locales importantes a un nivel superior. Esto da también una sensación de mayor protección… en cierto modo, un consulado es una fortaleza… es un edificio protectivo… y el nivel extra le da una especie de sensación extra de protección.

 

 

 

Basta un segundo para caer en la trivialidad, Yo no sé si es realmente bueno... a mí me parece que es bueno... alguien dijo que tiene un aire africano, algo espantoso.

Son bellas figuras, estas. Me parece correcto no empeñarse mucho en la completa perfección del proyecto... después de todo... un problema es distinto para cada cual y esto no es más que el cómo yo he proyectado algo. Es una de las razones por las que me parece que lo completo de los diseños no es muy importante: estoy convencido de que es más importante limitarse a afirmar algo de modo fragmentario para no tener que decir: el proyecto me gusta. De esta manera, la obra llega fácilmente a formar parte del pensamiento arquitectónico sin los secundarios "me gusta" y "no me gusta"... uno podría juzgarlo de otra manera... y entonces, partiendo de aquí, mucha gente puede hacerlo mejor.

 

p 76

Yo creo que se proyecta demasiado deprisa, sin comprender qué distingue una cosa de la otra desde el punto de vista formal. La calidad de espacios que carac­teriza a un edificio escolar no es la calidad de espacios de un ayuntamiento...

Yo creo que las ciudades modernas necesitan distinguir entre la arquitectura del viaducto y la arquitectura de las activi­dades del hombre, pues los edificios que construimos son realmente indicativos de lo que exigen las actividades del hombre en el campo del espacio...                                                                    

Un crecimiento sólo es posible si se es capaz de hacer referencia a algo en torno a lo cual se pueda crecer. Es lo que le pasa a una ostra para producir una perla. Hay que partir de algo para comprender en qué dirección se está andando...

 

p 77-78

El puro placer que se siente en el acto de dibujar se refleja en el dibujo mismo, y ésta es una cualidad que el imitador no consigue imitar.

Los cuadernos de bocetos del pintor, del escultor y del arquitecto deberían ser distintos. El pintor aboceta para pintar, el escultor dibuja para esculpir y el arquitecto lo hace para construir.

Reflexionar sobre el Panteón, que es reconocido como una de las mayores construcciones existentes. Su grandeza tiene muchos aspectos. Es el resultado de la convicción de que un edificio puede ser dedicado a todas las religiones y de que es posible dar una expresión a este espacio ritual libre. En ello reconocemos la fe de un gran hombre, que llegó a proyectarlo como un espacio en cúpula sin dimensiones. Si es verdad que la arquitectura puede definirse como un mundo dentro de otro mundo, entonces este edificio expresa bien esta idea; más aún, la define perfectamente, situando el ojo ‑la única ventana‑ en el centro de la cúpula. El edificio no tiene precedentes: nació de motivaciones límpidas y llenas de fe. La fuerza de su "querer ser" inspiró un proyecto a la altura de sus aspiraciones formales. Construir hoy requiere una atmósfera de fe en la que el arquitecto pueda actuar. La fe puede provenir de hecho de reconocer que nuevas instituciones quieren brotar y ser expresadas en el espacio. Nuevas fes nacen al mismo tiempo que las nuevas instituciones, que exigen ser expresadas como nuevos espacios y nuevas relaciones. Las realizaciones arquitectónicas sensibles a las particulares formas de las instituciones crearán precedentes nuevos, un nuevo punto de partida. Yo no creo que se pueda crear lo bello deliberadamente. Lo bello nace de una voluntad de ser que, acaso, tuvo su primera expresión en lo arcaico. Comparemos Paestum con el Partenón. La arcaica Paestum es el punto de partida. Es el tiempo en que el muro se abrió y aparecieron las columnas, cuando en la arquitectura entró la música. Paestum inspiró el Partenón. Al Partenón se le considera más bello pero para mí Paestum es aún más bello. Es un inicio en el que están contenidas todas las maravillas que luego seguirán su estela. Las columnas, como un ritmo de cerrado y abierto, y la sensación de entrar, cruzando a través de ellas, en los espacios que ellas encierran, esto es un espíritu arquitectónico, una religión que aún prevalece en nuestra arquitectura de hoy en día.

El cliente pide superficies, el arquitecto debe darle espacios; el cliente piensa en pasillos, el arquitecto hallará en ello motivo para ofrecer galerías; el cliente asigna al arquitecto un presupuesto, el arquitecto debe pensar en términos de economía; el cliente habla de un atrio, el arquitecto lo eleva a la dignidad de un punto de acceso. La arquitectura es una cuestión de espacios, la creación meditada y significativa de espacios. El espacio arquitectónico es aquél en que la estructura se evidencia en el espacio mismo. Un largo ojo de arco constituye un gran esfuerzo y no se debe malograrlo poniéndole paredes divisorias. El arte de la arquitectura dispone de espléndidos ejemplos de espacios comprendidos entre espacios, pero sin ningún disimulo. Una pared que divida un espacio en cúpula negaría todo el espíritu de la cúpula.

 

p 79

La forma es la realización de características inescindibles.

La forma no está en los materiales ni en las configuraciones ni en las dimensiones.

Un proyecto no es más que una chispa desprendida de la forma; está hecho de materia y posee una configuración y dimensión propias.

Es difícil hablar de una obra cuando está acabada.

Se advierte lo que en ella hay de incompleto.

 

 

La forma viene de un estado de maravilla. La maravilla nace de nuestro "estar en contacto" con el modo en que hemos sido creados. Se advierte que la naturaleza registra el proceso de lo que hace, de modo que, en lo que hace, también está el testimonio de cómo se ha hecho. El contacto con este testimonio lo alcanzamos en un estado de maravilla. La maravilla da origen al conocimiento. Pero un conocimiento está ligado a otro conocimiento, y tal ligazón produce una sensación de orden, la sensación de que todos los conocimientos están conectados entre sí en una armonía que hace vivir todas las cosas.

El hombre determina reglas que derivan de las leyes de la naturaleza y del espíritu. La naturaleza física esta dominada por la ley. Las leyes de la naturaleza actúan en armonía la una con la otra. Esta armonía es el orden.

 

 

p 80

En determinado momento, insistieron en que el santuario quedara separado de la escuela, lo que para mí fue un golpe terrible.

 

p 81

Toda aquella forma, que yo creía que en realidad estaba conectada a lo que podría llamarse un ritual carente de experiencias ‑o mejor, un ritual no institucionalizado sino un ritual más bien inspirado‑, entonces ya no podía afirmar su propia configuración y dimensión para seguir el ritual. Así que pensé: la cercanía de todas las partes era una expresión mejor que la que ya nos separaba de las dos partes, por la que se puede afirmar que una escuela es algo distinto a un santuario. Y así comprendí que había algo más en una simple y primitiva afirmación, que es lo que se podría decir que constituye una iglesia unitaria. Dividir podía, justamente constituir un homenaje formal a las otras muchas actividades del hombre e imitar las iglesias construidas por los otros, que tienen un sentido ritual distinto a éste.

Antes la ventana era plana, aquí las ventanas sobresalen de la pared. Sentimos, de nuevo, la crudeza de la luz aprendiendo a tener conciencia, cada vez, de la reverberación... que fuera la reverberación de Rochester o la de Luanda, daba lo mismo; era siempre el mismo descubrimiento... si usted viera un edificio renacentista con... o mejor, un edificio en el que la ventana está muy marcada arquitectónicamente... con su... bueno, como ésta, por ejemplo:

Tenemos una ventana hecha de este modo... el tímpano y una ventana de este tipo... no es en absoluto una bella decoración... no es un buen diseño... usted sabe lo que quiero decir: una ventana hecha de este modo, ventanas enmarcadas dentro de la abertura...

Esto estaba muy bien porque permitía a la luz que entraba por los lados modificar la reverberación. Si se ve la luz en el lado de una pared, esto ayuda a mirar, y así comprendí que sería conveniente hacer un marco a la ventana y unas anteojeras a los lados de la ventana para dar un mayor efecto de morbidez, de forma que si no se mira afuera directamente... si uno está en un rincón de la estancia, se puede elegir mirar la luz directamente o no, según la profundidad de la propia ventana.

 

p 84-85

Me aterroriza la gente que ve las cosas desde el punto de vista del dinero. El otro día, en Fort Wayne, me topé con algunas de estas personas a propósito de la obra en que estoy trabajando en esa ciudad: un centro artístico, una especie de pequeño Lincoln Center. El proyecto consiste en hallar colocación a cada uno de los organismos. Comprende una sala de conciertos sinfónicos (algo verdaderamente notable en una población de 180.000 habitantes), un teatro cívico y, aparte de éste, un teatro de pista central, una escuela de arte, una escuela musical, una escuela de danza, los alojamientos de los estudiantes, un museo de arte y una exposición de carácter histórico. Todo esto, conjuntado en una única superficie. Y tenía que decir cuánto iba a costar. Una situación muy embarazosa para mí porque habría preferido mostrar primero el proyecto y luego hablar de su costo.

"Bien, señores, ante todo, debo señalar el hecho de que la superficie que me han pedido es idéntica a la del  proyecto". Respondieron: "De acuerdo. ¿Pero cuánto costará?". "Costará veinte millones de dólares" contesté.

Aquellos señores tenían previsto un presupuesto de dos millones y medio, pero los edificios resultaban tan interdependientes que parecía imposible hacer una selección que tuviera significado con una cifra tan baja. Esperaba una reacción. En el silencio palpaba la impresión provocada por mi cifra; hasta que uno de ellos se atrevió a decir: "La verdad es, señor Kahn, que nosotros esperábamos gastar dos millones y medio de dólares. ¿Qué se puede tener por dos millones y medio?". "Nada", respondí.

“Bien, señor Kahn. Entiendo. Entiendo gastar diez millones, pero no llego a comprender por qué gastar veinte". Naturalmente, llegados a este punto, comprendí que las cosas se iban encarrilando mejor de lo que había previsto. Ese era el momento para mostrarse generoso, y dije: "Haré todo lo posible para reducir gastos, pero por su parte reconozcan que deben renunciar a algo para obtenerlo; de momento no puedo prometer nada porque, por mi parte, creo que ya es difícil destruir el cuerpo único".

 

 

Si leo a Goethe hallo en el un espíritu de búsqueda. El llama a su biografía verdad y poesía. Esto es un descubrimiento maravilloso de la vida y del curso de la vida. Aun cuando refiere los hechos que le han ocurrido, evita siempre ligarlos a lo contingente o al simple suceso, y siempre reflexiona sobre su significado, que trasciende su vida personal. Esto me parece maravilloso. Cuando uno lo lee, advierte su objetividad y el freno que el impone a aquellas cosas que podrían suscitar en el lector reacciones demasiado emotivas, porque el sabe que eso le afecta solo a el y no debe ser impuesto al lector. Al leer no hay que prestarle atención a él, hay que prestar atención a lo que pertenece a la eternidad.

Esto es maravilloso ‑me dije‑ y éste es el verdadero arte. No es uno el que actúa. No se trata simplemente del hecho de que uno crea en algo, porque la realidad en que uno cree no es la fe personal de uno: es la fe de todos y uno no es más que el radar de esta fe. Uno es el custodio de una fe, que viene porque, si se es arquitecto, se poseen esos poderes capaces de percibir la entidad psicológica de las cosas. Uno está creando algo que pertenece a todos nosotros, si no, en realidad, produciría bien poco o casi nada, o nada de nada, Naturalmente, de ello se deduce que casi todos fracasan, lo cual es absolutamente cierto.

 

p 86

¿Acaso es la sociedad la que ha producido a Mozart? No. Es el hombre, sólo el hombre, no una comisión, no una multitud: nada crea algo sino un hombre, un hombre solo y por sí solo.

 

 

 

0 se logra alcanzar ese estadio en que uno se siente el custodio de una verdad que ha descubierto, o bien nunca se descubrirá nada. El otro día conocí a una persona que nunca había recibido ninguna instrucción pero que, sin duda, poseía una inteligencia notable, ese tipo de inteligencia a la que sólo le falta un solo y pequeño fragmento del saber para recomponer el más fantástico sentido de orden. ¿Y por qué esto sería tan extraño? Al fin y al cabo, los griegos no poseían nuestros actuales conocimientos, y mirad qué espléndidas cosas hicieron sólo porque sentían un profundo respeto por la inteligencia. De un modo o de otro, si hay que hacer economías, si se dispone de pocas cosas entre las que escoger, se empieza a comprender cuán gloriosamente se pueden representar, con lo poco que se tiene a disposición, las batallas sostenidas por el hombre para expresar su voluntad de vivir.

 

 

Todo lo que hace un arquitecto, ante todo, corresponde a una institución del hombre antes aun de que sea un edificio. Uno, en verdad, no sabe como será el edificio, solo que, antes del edificio, existe una fe, una fe que lo identifica en el modo de vivir del hombre. El primer gesto de todo arquitecto consiste o en revitalizar la fe tradicional o en hallar una nueva fe que, de alguna manera, esta en el aire. ¿Por qué deberíamos presumir que no pueda haber otras cosas tan maravillosas como el surgir del primer monasterio, para el que no existía ningún precedente? Ocurrió, simplemente, que alguien comprendió que un determinado sistema espacial representaba el profundo deseo por parte del hombre de expresar lo inexpresable en una determinada actividad del hombre llamada monasterio. No es en absoluto excepcional que en un determinado momento de la historia del hombre haya un momento en que se funde algo y que todos lo sostengan como si fuera eterno.

Llegados a este punto, seria conveniente hablar de la diferencia entre lo eterno y lo universal. Lo universal es, en realidad, solo lo que concierne a lo físico, mientras que lo eterno es una especie de esencia completamente nueva que la naturaleza inconsciente no comprende o ignora del todo, mientras que el hombre, en cambio, es el consciente deseo existente en la naturaleza. Yo creo que, a causa de esta dicotomía, la naturaleza será cambiada por la presencia del hombre, porque el hombre está hecho de sueños, y los instrumentos que la naturaleza le ofrece no le bastan.

 La arquitectura es lo que la naturaleza no sabe hacer. La naturaleza no puede hacer nada de lo que hace el hombre. El hombre toma la naturaleza ‑los medios para hacer‑ y distingue sus leyes. La naturaleza no lo hace porque opera en armonía con las leyes, y a esto nosotros lo llamamos orden. La naturaleza nunca hace distinciones. Pero el hombre procede por distinciones, de modo que, cualquier cosa que haga, se diría que no está a la altura de lo que, en cambio, en ese momento querrían expresar su deseo o su espíritu. El hombre es siempre más grande que sus obras. Con su bagaje instrumental nunca logra exteriorizar lo que ha alcanzado al máximo nivel.

 

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He reflexionado a fondo sobre el significado de un lugar de reunión como una sala de conciertos. Si vamos a realizar una sala de conciertos, diríamos que la música es importante sólo en parte: los vestidos escotados son importantes, ver a una persona y quedar fascinado por ella también es importante. Y, además, sabemos que el hombre que hablará de música con gran facundia es el mismo que se quedó dormido durante todo el concierto. Y sin embargo, todo forma parte del rito de ir a un concierto. Así es importante ver toda la sala y no vernos obligados a mirarla desde debajo de una galería ni limitarnos a escuchar la música, sino percibir el sentido de toda la sala, porque estar en la sala es como vivir dentro de un violín. La sala misma es un instrumento. Si atribuimos gran importancia a un lugar semejante, podemos llegar a darnos cuenta de que estamos construyendo un instrumento musical con personas dentro de él, un instrumento que yo describiría como un lugar en rojo y oro, que debería tener un baldaquín que baja sobre los músicos, hecho de una especie de construcción en forma de cáscara de naranja.

 

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Las instituciones son las casas de las inspiraciones. Escuelas, bibliotecas, laboratorios, gimnasios. El arquitecto, antes de aceptar el dictado del espacio requerido, considera la inspiración. Se pregunta cual es su naturaleza y que distingue una inspiración de otra. Cuando se ha comprendido la diferencia, entonces esta en contacto con la forma correspondiente. La forma inspira el proyecto.

 

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Una buena iluminación controlada y una buena ventilación, que se agradece mucho, siempre están presentes como principio de las formas arquitectónicas, Comprendí perfectamente lo necesaria que es la ven­tilación una vez que me encontré con otras veinte personas en el palacio de Lahore. El guía nos mostraba el ingenio de los artesanos que habían tapizado toda una habitación con mosaicos multicolores bri­llantes como espejos. Para hacernos apre­ciar el misterio de los reflejos, cerró todas las puertas y encendió una cerilla. La luz de esa sola cerilla produjo una cantidad de efectos imprevisibles, pero dos perso­nas se desmayaron por la falta de aire en el breve espacio de tiempo en que la habitación quedó cerrada a la brisa. En tan corto tiempo, en aquella habitación se había comprendido que nada es más im­portante que el aire.

 

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La Arquitectura no tiene presencia, la Música no tiene presencia. Me refiero, naturalmente, al espíritu de la arquitectura y al espíritu de la música. En este sentido, la Música, igual que la Arquitectura, no tiende a ningún estilo, a ningún método ni tecnología. Tal espíritu es aceptado co­mo Verdad. Lo que verdaderamente existe es una obra arquitectónica o una compo­sición musical, que el artista ofrece a su arte en el santuario de todas las expresio­nes, al que a mí me gusta llamar El Tesoro de las Sombras, ya que a ese campo pertenece, entre Luz y Silencio, Silencio y Luz. La Luz, suscitadora de presencias, proyecta su sombra, que pertenece a la Luz. Lo que está hecho pertenece a la Luz y al Deseo.

 

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El campo de la Arquitectura está delimitado. Dentro del círculo de sus límites existen todas las restantes actividades del hombre, pero el acento está puesto en la Arquitectura, El campo de los Negocios también comprende a la arquitectura dentro de sus límites, pero el acento está puesto en los Negocios, Así pues, no todos los edificios pertenecen a la Arquitectura. El Panteón es un ejemplo de lo que se hace en el campo de la Arquitectura y no en el campo del Mercado. Expresa indicaciones, sin interferencias, para hacer de su espacio una institución del hombre; del mismo modo que podría indicar la creación, un lugar de instrucción, un lugar de gobierno, un lugar de habitación o un lugar de bienestar, atribuyendo a cada uno un ambiente espacial que aspire a las finalidades a que está dedicado. Son lugares que expresan lo que el hombre desea fundar y que dan forma a un modo de vivir. La inspiración a aprender da origen a todas las instituciones de la instrucción. Las inspiraciones a expresar dan origen a todos los lugares de religión, de los cuales el Arte es, probablemente, su mayor lenguaje.

Vosotros en música, como nosotros en arquitectura, os interesáis por la estructura. En mi opinión, la estructura es aquello que determina la luz. Si elijo un orden de estructura tal que exige una serie de columnas, una tras otra, obtengo un ritmo de oscuridad, luz, oscuridad, luz, oscuridad, luz. Una bóveda, una cúpula también son una elección de un tipo de luz. Hacer una estancia cuadrada significa darle aquella luz que revela el cuadrado en sus infinitas modulaciones. Iluminar no significa sólo hacer un agujero en el muro y disponer convenientemente una viga aquí y allá para disponer la cubierta. La arquitectura crea la sensación de un mundo dentro de un mundo y la atribuye a la estancia. Probad a pensar en el mundo exterior cuando os halléis en una hermosa estancia con una persona de vuestro agrado.

 

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Y ahora voy a contarles la última historia, que se refiere al encuentro con un hombre," un maravilloso arquitecto mexicano. Mientras recorría su casa, sentí el sentido del termino "La Casa': buena para Él y buena para cualquiera en cualquier momento de la vida. Ella nos dice que el artista busca solo la verdad. y que lo que es tradicional o moderno no tiene ningún sentido  para el artista. Sus jardines están concebidos como lugares individuales que no admiten duplicados. Dan la impresión de que, una vez hecho un jardín, habría que destruir todos los diseños. El jardín  mismo sobrevive como la única y autentica realidad, y, debe esperar su pleno desarrollo  Para realizar el espíritu de su concepción. Mas tarde nos reunimos en grata compañía y el me hizo la siguiente pregunta: "¿Que es la tradición?". Le respondí. "Si, la memoria me lleva al Globe Theatre de Londres". Shakespeare escribió mucho ruido para nada precisamente para que fuera representado en ese teatro. Imaginaba que veía la comedia a trabes de un agujero en el muro y me sorprendí al ver al primer actor que, al ir a representar su papel, se derrumbaba en un montón de polvo y huesos bajo su traje. Al segundo actor le pasó lo mismo, y al tercero y  al cuarto, y el público, por reacción, también se derrumbó en un montón de polvo. Comprendí entonces que las circunstancias no pueden repetirse nunca y que lo que veía entonces no habria podido verlo ahora. Y  comprendí que un antiguo espejo etrusco venido del mar, en el que una vez se reflejo un bello rostro, conservaba aun, bajo  todas  sus incrustaciones, la fuerza de evocar la imagen de aquella belleza. Lo que el hombre hace, lo que escribe, su pintura, su música, es lo que permanece indestructible. Las circunstancias de su hacer no son mas que la arcilla de modelar. Esto me llevó a comprender qué era, quizás, la Tradición. Cualquier cosa ocurra en el curso contingente de su vida, el hombre deja, como más precioso residuo, un polvo de oro que es la esencia de su naturaleza. Este polvo, si ustedes conocen este polvo y creen en él y no en sus circunstancias, entonces están verdaderamente en contacto con el espíritu de la tradición. Entonces podría ser que la tradición es lo que nos da los poderes de la anticipación, por lo cual sabemos, cuando creamos, qué es lo que permanecerá.

 

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No olviden que yo también estoy escuchando y que no he preparado ningún discurso sino sólo unos apuntes, lo justo para quitarme el miedo de encima‑, esta pizarra es como un folio de papel blanco en el que debo trazar un dibujo.

 

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Giotto (vibra en este área,) desafía al tiempo. En ninguna época se dirá jamás que está pasado de moda. En este hombre tan grande se guardan enormes descubrimientos expresivos, lo mismo que en otros grandes hombres La principal cualidad que más admiro en Einstein es que tocase el violín. De él obtuvogran parte de su sentido de lo universal, o seria mejor decir que el orden universal era algo que le venia de su sentido de la eternidad, no de sus conocimientos matemáticos u científicos. Si no, ¿por qué ese sentido de orden universal hubiera alcanzado a él y no a otro dado que la ciencia está ahí, a la disposición de todos? Se dio la casualidad de que en él se diera el conocimiento de algo más, y así es para cada uno de nosotras. El conocimiento, en sentido muy especifico, es algo que pertenece a cada individuo según sus modos. El libro del conocimiento nunca fue escrito ni jamás lo será para el hombre. Claro que la naturaleza no lo necesita. Para la naturaleza ya está escrito.

 

 

Un hombre movido, no por el lucro sino sólo por una sensación de ofrenda, escribe un libro esperando que sea publicado. Hace este esfuerzo, impulsado por la sensación de poseer algo, ya sea hundido en el silencio, ya sea en el umbral de la inspiración, Debe escribirlo, y aun tomando de aquí y de allá, de algún modo da una motivación a su escribir. Y bebe en otra estupenda fuente, es decir, en la experiencia o en la odisea de una vida que se desenvuelve a través de las circunstancias del vivir, y lo que cuenta no son las fechas ni los hechos de alguna manera ha descubierto al hombre a través de lo contingente Es un polvo de oro que cae y, si se consigue apoderarse de él, se tiene el poder de la anticipación El artista lo siente cuando crea algo. Sabe que crea su obra en el presente pero también sabe que ésta posee un valor eterno. No acepta las circunstancias tal como se dan. Extrae de las circunstancias cualquier cosa que le sirva para descubrirá hombre. La tradición no es más que un cúmulo de circunstancias -¿Comprenden?- cuyo recuerdo también es un polvillo de oro del que se puede extraer la naturaleza del hombre; lo cual es enormemente importante si saben prever, en su obra, lo que durará, lo que es el sentido de la comunidad, y al decir comunidad quiero decir en realidad que la esencia del silencio es la comunidad. He aquí cuál es la esencia. Cuando ven las pirámides hoy, lo que sienten es el silencio Su inspiración original podía ser cualquier cosa, pero la motivación que las movió la que creo las pirámides, era simplemente notable. Haber pensado en esta forma que personifica un tipo de perfección -la forma de la perfección no existe en absoluto en la naturaleza- y luchar con tanta fatiga, azotar a la gente, a los esclavos, hasta la muerte para crear esta obra. Nosotros la vemos hoy, despojada de sus circunstancias, y vemos que, cuando el polvo se ha posado, en realidad de nuevo vuelve el silencio. Así ocurre en una gran obra. También una pintura de Giotto yo la veo con una sensación de silencio.

 

 

Comprender qué es un jardín que es un patio, qué es un vial, qué es una plaza. Un jardín es algo muy privado. Se diría que el arquitecto paisajista o el arquitecto a el jardinero, que lleva a cabo el proyecto de un jardín con sus fuentes, sus bancos y sus árboles seleccionados en relación con los pórticos y así sucesiva- mente, debería considerar el proyecto como la educación de algo que crecerá a la vida y una vez dispuestas todas las cosas que crecerán a la vida, el proyecto está completo. Después de lo cual, agarra el proyecto y lo echa al fuego y no lo conserva como recuerdo porque el próximo jardín que haga tendrá que ser completamente distinto, porque ese jardín es muy, muy privado y pertenece a lo individual No es un lugar de encuentros, es una parte de la expresión del vivir. El patio es distinto Es el lugar de los niños. El patio ya es un Jugar de encuentros. Me gustaría llamarlo el espacio exterior interior. Es un lugar donde se siente, una ve, que se entra en él, que se podrá elegir adónde dirigirse después. Y la plaza es el lugar de los hombres, mucho más impersonal, mas definido que un patio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El artista lo siente cuando crea algo, sabe que crea su obra en el presente pero también sabe que ésta posee un valor eterno. No acepta las circunstancias tal como se dan.

Por mucho que ustedes lo enseñen, las personas tenderán a hallar por sí mismas su propio camino, porque en realidad un hombre no aprende nada que antes no esté dentro de él. Podrá hacer todos los esfuerzos que quiera y pueda. Podrá incluso superar sus exámenes, pero nunca será un químico, aunque estudie química, a menos que no fuera ya químico desde el principio.

Pero lo más importante que hay que enseñares que la arquitectura no tiene presencia. No es posible captar la arquitectura. No tiene presencia.

Y una obra de arquitectura se presenta como una ofrenda a la arquitectura. La arquitectura no tiene preferencias; no tiene preferencias en la proyectación; no tiene preferencias en cuanto a los materiales; no tiene preferencias por la tecnología. Se limita a esperar una obra que vuelva a indicar, a renovar el espíritu de la arquitectura, según su propia naturaleza, que quedará como patrimonio vital de los hombres durante muchos años.

Entonces, la conexión está en comprender qué es un jardín, qué es un patio, qué es un vial, qué es una plaza. Un jardín es algo muy privado.

 

 

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Y ahora hablaré de funcionalismo Creo que estarán de acuerdo en decir que las máquinas son funcionales, que las bicicletas son funcionales, que las destilerias de cerveza son funcionales, pero que no todos los edificios son funcionales.

Ahora bien, deben funcionar, pero funcionan a nivel psicológico Existe una función psicológica que es una función de primaria importancia, ya se trate de una industria o de cualquier otra cosa, Así es como el usuario se ve implicado: debe ser un lugar destinado al usuario. Incluso un centro nuclear debe tener en cuenta que hay personas implicadas en esa instalación, existen lugares para cualquier cosa, pero es preciso pensar también en la asociación de la gente con el lugar mismo. Es una idea que, en mi opinión conduce a una nueva era de la arquitectura que no, se contenta solamente con el factor utilitario.

 

 

 

Pero persistir en la investigación de la naturaleza del problema es algo esencial para sus futuras posibilidades y llevara a una nueva arquitectura.

 

 

 

p 105

Existe un orden para la construc­ción que implica los órdenes del tiempo: están muy unidos entre sí. El orden de la estructura puede dar conciencia a la grúa. En una especificación de la arquitectura moderna, aún inexistente, deberá figurar la grúa capaz de levantar 25 toneladas. El arquitecto dice: "Están usando una grúa en mi edificio. Buena idea; así podrán levantarlo más fácilmente", y no se da cuenta de que la grúa tiene un papel en la proyectación; hace posible colocar un elemento de veinticinco toneladas junto a otro elemento de veinticinco toneladas, y es posible realizar una articulación impo­nente y no una cosa de tres al cuarto.

Para concluir, les recordaré sólo la histo­ria de un famoso poeta persa que vivió hace mucho tiempo. Había una princesa que paseaba por el jardín en primavera y, naturalmente, hacía un día estupendo. Después de atravesar el jardín observando todas las cosas, llegó al umbral de la casa y allí se detuvo en atónita admiración, ­inmóvil en el umbral miraba adentro. Y su doncella se le acercó exclamando: "Señora, señora. Mira afuera y verás qué maravilla ha creado Dios". Y la princesa respondió: "Sí, sí, pero mira adentro y verás a Dios". Dicho de otro modo, lo que el hombre ha creado es la verdadera manifestación de Dios.

 

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La estancia es el inicio de la arquitectura.

Es el lugar de la mente.

 

 

 

Entre los elementos de una estancia, el más maravilloso es la ventana. El gran poeta norteamericano Wallace Stevens provocaba al arquitecto: "¿Qué porción de sol tiene tu casa?".

Parafraseando: ¿qué porción de sol en­tra en tu estancia? ¿Qué gama de modu­laciones ofrece la luz, desde la mañana hasta la noche, de un día a otro, de una estación a otra en el arco de todo un año?

Gratificantes e imprevisibles son las po­sibilidades concedidas al arquitecto en la elección de una abertura, desde la que las manchas de sol juegan en las jambas y en el umbral, entran, se mueven y desa­parecen.

Parece como si Stevens nos dijera que el sol no fue consciente de sus posibilida­des de maravilla hasta que dio sobre la superficie de un edificio.

Entra en tu estancia y comprenderás cómo su vida te afecta personalmente. En una habitación pequeña, en compañía de una sola persona, lo que dices nunca lo habrías dicho antes.

 

 

El proyecto es una sociedad de estancias. Las estancias se conectan unas con las otras para reforzar su propia naturaleza exclusiva. El auditorio quiere ser un violín. El foyer es el estuche del violín.

Una sociedad de estancias es un lugar en el que es bello aprender, es bello vivir, es bello trabajar.

 

 

p109

La calle es una estancia comunitaria.

El edificio de las asambleas es una estancia comunitaria cubierta por un techo. Es como si el uno derivase naturalmente de la otra.

Una calle muy larga es una sucesión de estancias que reciben sus propias connotaciones, una estancia tras otra, desde el cruce con las calles transversales, La transversal trae de lejos sus infiltraciones y las comunica en cada ensanchamiento que encuentra.

 

 

 

La ciudad, de simple asentamiento que era, se ha convertido en el lugar de instituciones reagrupadas conjuntamente, El asentamiento fue la primera institución. Los hombres de talento encontraron su colocación. El carpintero dirigió su construcción. El hombre más inteligente se convirtió en maestro, El hombre más fuerte fue su jefe.

 

 

 

p 113

 Amo la historia inglesa; tengo mu­chos libros que tratan de ella pero nunca leo más que el primer volumen, y de éste sólo los tres o cuatro primeros capítulos. Y, naturalmente, mi única y auténtica fina­lidad sería leer el volumen 0 (cero), ¿com­prenden?, el que aún no ha sido escrito. Debe ser una mente bastante rara la que impulsa a uno a buscar cosas semejantes. Diría que una imagen semejante sugiere el surgir de una mente. Nuestra primera impresión es de Belleza; no lo bello, no lo bellísimo: sólo la belleza en sí. Es el mo­mento ‑podría decir el momento mágico‑

 

p 115

Por tanto, cuando la gente habla de la arquitectura como si estuviera en un compartimento, y del urbanismo como si estuviera en otro, mientras la “planificación urbana" se halla en un tercero y la proyección ambiental en otro más, éstas para sí son divisiones puramente mercantiles.

Me parece desastroso que alguien dijese, en el membrete de su papel de correspondencia, que se dedica a todas estas cosas.

De las primeras impresiones o de la primera percepción de la belleza, y de la maravilla que se deriva de ello, viene la comprensión.

 

 

 

La forma no es la conformación visual. La conformación es una cuestión de diseño, mientras que la forma es la comprensión de componentes inseparables. El diseño da ser a lo que la comprensión -la forma sugiere También se podría decir que la forma se revela como la naturaleza de algo y que el diseño, en un determinado punto se esfuerza por recurrir a las leyes de la naturaleza para hacerlas ser, haciendo entrar en acción a la luz. Este recurrir a la materia, que es el hacer, el hacer ser esta creación de presencias, es el elemento que introduce lo mensurable en nuestra obra. Hasta que no entra en acción todo es esencial y coherentemente inconmensurable.

 

 

 

El proyectar exige que se comprenda el orden. Cuando tenemos que vérnoslas con los ladrillos o proyectamos con ellos, debemos preguntar al ladrillo qué quiere o qué puede hacer, Y si preguntamos al ladrillo qué quiere, responderá: “Bueno, querría un arco". Y entonces diremos: Tero los arcos son difíciles de hacer. Son más costosos. Creo que el cemento iría igualmente bien por encima de tu apertura". Pero el ladrillo replica: "Ya sé, ya sé que tienes razón, pero si me preguntas qué prefiero, yo quiero un arco". Y uno dice": Pero bueno, ¿por qué eres tan terco?". Y el arco dice: "¿Puedo hacer una pequeña observación?" "¿No os dais cuenta de que estáis hablando de un ser, y que un ser de ladrillo es un arco?". Esto significa comprender el orden. Significa conocer su naturaleza. Significa saber qué puede hacer. Y respetarlo profundamente. Si trabajamos con ladrillo, no lo usemos como una opción de segunda mano o porque cuesta poco. No, debemos alzarlo en toda su gloria, y ésta es la única interpretación que merece. Si trabajamos con cemento, debemos conocer el orden de su naturaleza, debemos conocer la naturaleza del cemento, qué trata de ser realmente el cemento. En realidad, el cemento quiere ser granito, pero no lo consigue. Los hierros de refuerzo son la intervención de un prodigioso elemento secreto que hace milagrosamente eficiente a esta llamada piedra fundida: un producto de la mente. El acero quiere decirnos que puede tener la fuerza de un insecto, y el puente de piedra que fue construido como un elefante; pero nosotros conocemos la belleza de ambos, la armonía derivada de haber aprovechado al máximo las posibilidades del material. Si nos limitamos a revestir de piedra un muro, tenemos la sensación de estar haciendo algo mezquino, si bien esa crítica pueda hacerse a los mejores de entre nosotros. Ver las cosas correctamente y actuar en consecuencia, sin compromisos, puede costarnos el aislamiento. Sin embargo, es importantísimo dar un paso adelante; hay que darlo con cautela y en plena conciencia.

 

p 116

Imaginemos unes, escuela sin pasillos; en lugar de un tránsito -un pasillo no es más que eso- tenemos una sala orientada hacia un jardín, una sala que, por su importancia, compite con la biblioteca. Dos chimeneas marcan los extremos de la sala y los huecos de las ventanas permiten disponer de lugares en [os que uno puede refugiarse en medio de ese lugar de encuentros, que es un aula escolar hecha de ese modo (y liberada' de la obligación de asistir a ella). No hallarán nada semejante en un programa normal. Debería ser algo que el arquitecto, en su primera reacción al verse ofrecer la oportunidad de expresar un campo espacial adecuado al estudio, debe recrear a partir de cero. Ignorando el programa que le -le ha encargado, debe redescubrir la naturaleza de estancias en las que sea bello aprender. Nunca presentará una serie de estancias, denominadas como aulas para seminarios (1, 2, 3, 4, 5, 6, etcétera) sino que considerará un aula de seminario como un descubrimiento en si mismo.

 

 

Compararse con el estuche del violín. El violín y su estuche son totalmente distintos. Pero luego, metiéndome entre bastidores, en muchos teatros no encontré más que el interior de un cesto de papeles. Cuando el actor emerge de esa papelera parece perfectamente calmo, como si no hubiera pasado nada, pero entre bastidores tropieza con las escobas. Es un verdadero infierno. Así pues, decidí concebir todo esto como la casa del actor, y diseñar su casa media milla lejos del teatro, considerando la "Estancia verde" (sala de espera de los actores, n.d.t.) como un salón con chimenea, los locales para los ensayos, los camerinos y todo como funciones de aquella casa...

 

P 118

La sensibilidad queda perfectamente ejemplificada en Gertrude Jenkins, que era un famoso arquitecto paisajista y que hizo muchos jardines para Lutyens, en Inglaterra. Para explicar la sensibilidad en la creacion de sus jardines, contaba que, una mañana, subia una escalera en uno de ellos. Un niño que conocia estaba bajando la escalera a la carrera mientras ella subia, y Jenkins le dijo: “¡Johnny, que pronto te has levantado!”. Pero el contesto: “ ¡Oh, señoritaJenkins, yo creia que era invisible!”

 

p 126

El uso de "pantallas" mediadoras no es una novedad en arquitectura. Al reorganizar la Plaza del Capitolio (a mediados del siglo XVI), Miguel Angel erigió fachadas nuevas delante de los viejos edificios para crear un espacio‑plaza unitario. Se articulan en dos órdenes: uno primario, compuesto de pilastras gigantes, que significa la función de institución pública del lugar, y otro secundario, que se adecua a la altura de los pisos, regulado de acuerdo con la escala dimensional humana.

 

p 127

Central a través de la fisura. Una de las experiencias más sugestivas del Dormitorio de Bryn Mawr se obtiene moviéndose a través de una serie de ambientes iluminados de modo diferente. Recorriendo el atrio, dando la vuelta a los cuerpos de las escaleras, entrando y saliendo de los pasillos, se observan variaciones de luz que van desde la máxima intensidad hasta la penumbra. Esta serie de ambientes iluminados de modo distinto recuerda la casa Vetti de Pompeya.

 

p 128

 Los estudiantes deben procurarse cortinas y cojines para el banco bajo la ventana. Forma parte de la filosofía de Kahn la idea de que el arquitecto sólo debe dar al hombre un simple marco ambiental.

Kahn nos enseña que hacer arquitectura es transformar sueños y experiencias en lugares en los que sentirnos a gusto. El arquitecto no se construye monumentos sino que intenta, a través de su trabajo, representar una realidad capaz de expresar cultura e historia universales.

 

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