Le Corbusier

Vers une architecture

 

 

 

 

p. XVI-XVII

Habiendo pedido (y obtenido) otras veces la aquiescencia de las personas de buen entendimiento era el punto revolucionario del presente libro al reclamar la "máquina de habitar", hemos sublevado después esta reciente opinión, cuando pretendimos que esta máquina podía ser un palacio. Y por palacio queríamos dar a entender que cada órgano de la casa, por la cualidad de su disposición en el conjunto, podía entrar en relaciones emocionales tales que revelasen la grandeza y la nobleza de una intención. Y esta intención era, para nosotros, la arquitectura. A los que absortos entonces en el problema de la "máquina de habitar" declaraban: "la arquitectura tiene que servir", les respondimos: "la arquitectura tiene que conmover". Y se nos calificó de "poeta", con desdén.

La emoción arquitectónica "es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes bajo la luz" (piedra angular de nuestra intervención en el movimiento arquitectónico de 1921 en el Esprit Nouveau).

 

 

p.XXIX

ESTETICA DEL INGENIERO, ARQUITECTURA

Estética del ingeniero, arquitectura, dos entes solidarios, consecutivos, el uno en pleno desarrollo, el otro en penosa regresión.

El ingeniero, inspirado por la ley de la economía, y llevado por el cálculo, nos pone de acuerdo con las leyes del universo. Logra la armonía.

El arquitecto, por el ordenamiento de las formas, obtiene un orden que es una pura creación de su espíritu; por las formas, afecta intensamente nuestros sentidos provocando emociones plásticas; por las relaciones que crea, despierta en nosotros profundas resonancias, nos da la medida de un orden que se siente de acuerdo, con el del mundo, determina reacciones diversas de nuestro espíritu y de nuestro corazón; y entonces percibimos la belleza.

 

 

p.XXXI

 

LOS AVIONES

El avión es un producto de alta selección.

La lección del avión está en la lógica que ha presidido el enunciado del problema y su realización.

El problema de la casa no se ha planteado.

Los elementos actuales de la arquitectura, ya no responden a nuestras necesidades.

Sin embargo existen las normas de la vivienda.

La mecánica lleva en sí el factor de economía que selecciona.

La casa es una máquina de habitar.

 

LOS AUTOMÓVILES

Hay que tender al establecimiento de normas para hacer frente al problema de la perfección.

El Partenón es un producto de selección aplicado a una norma,

La arquitectura actúa sobre las normas.

Las normas son cosa de lógica, de análisis y de estudio escrupuloso; se establecen sobre un problema bien planteado. La experimentación fija definitivamente la norma.

 

 

ARQUITECTURA

LA LECCIÓN DE ROMA

La arquitectura tiene que establecer, con materias primas, relaciones conmovedoras. La arquitectura está más allá de las cosas utilitarias. La arquitectura es plástica. , Espíritu de orden, unidad de intención. El sentido de las relaciones; la arquitectura rige las cantidades. La pasión hace un drama de las piedras inertes.


 

 

 

 

P.6

Los ingenieros son sanos y viriles, activos y útiles, morales y, alegres. Los arquitectos son desencantados y desocupados, charlatanes o taciturnos. Dentro de poco no tendrán nada que hacer. No tenemos ya dinero para sostener los recuerdos históricos. Necesitamos lavarnos.

 

 

p.7

El diagnóstico es claro.

Los ingenieros hacen arquitectura, porque emplean el cálculo surgido e las leyes de la naturaleza, y sus obras nos hacen sentir la ARMONIA. Hay, pues, una estética del ingeniero, ya que, al calcular necesita calificar ciertos términos de la ecuación y el gusto es el que interviene. Ahora bien, cuando e maneja el cálculo, uno se halla en un estado de espíritu puro y, en ese  estado de espíritu, el gusto sigue les caminos seguros.

 

 

p.8

Esas formas, primarias o sutiles, flexibles o brutales, actúan fisiológicamente sobre nuestros sentidos (esfera, cubo, cilindro, horizontal, vertical, oblicuo, etc.) y lo conmocionan. Una vez afectados, somos susceptibles de percibir más allá de las sensaciones brutales, y entonces nacerán ciertas relaciones que actúan sobre nuestra conciencia y, nos transportan a un estado de alegría (consonancia con las leyes del universo que nos gobiernan y a las cuales se someten todos nuestros actos) en que el hombre utiliza plenamente sus facultades de memoria, de examen, de razonamiento, de creación.

Hoy en día la arquitectura no recuerda sus comienzos.

 

Los arquitectos hacen estilos o discuten en exceso sobre estructura; el cliente, el público, siente en virtud de costumbres visuales y razona en base a una educación insuficiente. Nuestro mundo exterior se ha transformado formidablemente en su aspecto y en su utilización por causa de la máquina. Tenemos una óptica y una vida social nuevas, pero no hemos adaptado la casa a ellas.

 

 

p.9

Por fin podremos hablar de Arquitectura, después de tantos Silos, fábricas, máquinas y rascacielos. La Arquitectura es una obra de arte, un fenómeno de emoción, situado fuera y más allá de los problemas de la construcción. La Construcción tiene por misión afirmar algo; la Ar­quitectura, se propone emocionar. La emoción arquitectónica se produce cuando la obra suena en nosotros al diapasón de un universo, cuyas leyes sufrimos, reconocemos y admiramos. Cuando se logran ciertas relaciones, la obra nos capta. La Arquitectura consiste en "armonías", en "pura creación del espíritu".

 

 

p.16

La arquitectura es el juego sabio, correcto y magnífico de los volúmenes reunidos bajo la luz. Nuestros ojos están hechos para ver las formas bajo la. luz: las sombras y los claros revelan las formas.

 

 

p.43

Ya es hora de repudiar el trazado actual de nuestras ciudades mediante el cual se acumulan los inmuebles arracimados, se enlazan las calles estrechas y ruidosas, que hieden a gasolina y polvo, y donde los pisos de las casas abren a pleno pulmón sus ventanas sobre estas suciedades. Las grandes ciudades se han hecho demasiado densas para la seguridad de los habitantes y, sin embargo, no son lo bastante densas para responder a la nueva realidad de los "negocios".

 

 

p.44

Yo le había expuesto esta idea de los pilotes hacía mucho tiempo a Auguste Perret, y era un concepto de un orden mucho menos magnífico, pero que podía responder, una verdadera necesidad. Se aplicaba a la ciudad corriente, como el París actual. En lugar de crear sus cimientos excavando y construyendo espesos muros de cimentación, en lugar de abrir una y otra vez eternamente las calzadas para instalar en ellas (un trabajo de Sísifo) las cañerías de agua y de gas, las alcantarillas y los subterráneos, y repararlos continuamente, se habría decidido que los nuevos barrios se construyesen al nivel del suelo con los cimientos reemplazados por un número lógico de postes de cemento; éstos habrían sustentado los subsuelos de los edificios y, en saledizo, las losas de las aceras y las calzadas.

 

 

p.47

En lugar de trazar las ciudades en rectángulos macizos, con el estrecho laberinto de calles bordeadas por las casas de siete pisos, a pico sobre la calzada y, rodeando patios malsanos, sentinas sin aire y sin sol, se trazarían, ocupando las mismas superficies y con la misma densidad de población, grupos sucesivos de casas de redientes, que serpenteasen a lo largo de avenícias diagonales. Nada de patios, sino departamentos que abriesen todas sus fachadas al aire y a la luz, y mirasen, no sobre los árboles enclenques de los bulevares actuales, sino sobre praderas, campos de juego y plantaciones abundantes.

 

 

pp.70-71

Ingenieros anónimos, mecánicos metidos entre la grasa y el hierro de la fragua, han construido esas cosas formidables que son los paquebotes. Nosotros, habitantes de la tierra firme, carecemos de los medios de valoración y sería una suerte que para que aprendiéramos a descubrirnos ante las obras de la "regeneración", se nos brindase la oportunidad de recorrer los kilómetros que representa la visita a un paquebote.

Los arquitectos viven en la estrechez académica, en la ignorancia de las nuevas reglas de construcción, y sus conceptos se detienen gustosos en las palomas que se besan. Pero los constructores de los paquebotes, audaces y sabios, crean palacios junto a los cuales las catedrales son muy pequefias: ¡y los echan al agua!.

La arquitectura se ahoga con las costumbres.

 

El empleo de los muros espesos que eran antes una necesidad, ha persistido, a pesar de que ahora delgados tabiques de vidrio o de ladrillo pueden cercar una planta baja coronada por cincuenta pisos.

 

 

 

p.85

El avión es, ciertamente, en la industria moderna, uno de los productos de más alta selección.

La guerra fue el cliente insaciable, nunca satisfecho, que siempre exigía más. La consigna era triunfar y la muerte era la consecuencia implacable del error. Se puede, pues, afirmar que el avión ha movilizado la invención, la inteligencia y la audacia: la imaginación y la razón fria. El mismo espiritu ha construido el Partenón.

 


p.89

El avión nos muestra que un problema bien planteado encuentra su solución. Desear volar como un pájaro, era plantear mal el problema, y el murciélago de Ader no se elevó del suelo. Inventar una máquina de volar sin recordar nada extraño a la mecánica pura, o sea buscar un plano sus­tentador y una propulsión, era plantear bien el problema: en menos de diez años todo el mundo podía volar.

 

 

p.94

Los cuadros están hechos Para meditar sobre ellos‑ Rafael, Ingres o Picasso están hechos para que se medite sobre ellos. Si Rafael, Ingres o Picasso cuestan demasiado, las reproducciones fotográficas son baratas. Para meditar delante de un cuadro, es preciso que esté colocado en un buen lugar y en una atmósfera tranquila. El verdadero coleccionista coloca sus cuadros en un armario y cuelga en, la pared el cuadro que le agrada mirar; pero vuestras paredes son como colecciones de sellos de correos que, con frecuencia, carecen de valor.

 

 

p.106

El Partenón es un producto de selección aplicado a una norma establecida. Ya después de un siglo, el templo griego estaba organizado en todos sus elementos.

Cuando se ha establecido una norma, se ejerce el juego de la compe­tencia inmediata y violenta.

 

 

 

123

Se utiliza la piedra, la madera, el cemento, y con esos materiales se levantan casas, palacios: eso es construcción, el ingenio trabaja.

Pero, de  pronto me conmovéis, me hacéis bien, soy dichoso y digo: es bello. Esto es arquitectura. El arte esta aquí.

Mi casa es práctica. Os doy las gracias como podría dárselas a los ingenieros del ferrocarril o al servicio de teléfonos. No me habéis tocado el corazón.

Pero supongamos que sus muros se alcen al el cielo en un orden tal que estoy conmovido. Me doy cuenta de vuestras intenciones. Sois dulces, brutales, encantadores o dignos. Me lo dicen las piedras que habéis erigido. Me fijáis en el sitio y mis ojos lo consideran. Vislumbran algo que expresa un pensamiento. Un pensamiento que se expresa sin palabras ni sonido, sino solo por medio de formas que mantienen una relación reciproca. Estas formas son de tal manera que son claramente reveladas por la luz. Esas relaciones no se refieren exclusivamente a lo que es práctico o descriptivo. Son una creación matemática de vuestro espíritu. Son el lenguaje de  la Arquitectura. Con el uso de materias primas y partiendo de un programa mas o menos utilitario que habéis superado, habéis establecido relaciones que me han conmovido. Esto es Arquitectura.

 

 

pg145

Hacer un plano es precisar, fijar las ideas. Es haber tenido ideas.

Es ordenar esas ideas para que se hagan inteligibles, posibles y transmisibles.

Es preciso, pues, manifestar una intencion exacta, haber tenido ideas para haber podido darse una intencion.

Un plano es, en cierto aspecto, un resumen, como una tabla analitica de materias.

Bajo una forma tan concentrada que parece un cristal, un diseño de geometria, contiene una cantidad enorme de ideas y una intencion motriz.

 

 

 

177

Es cierto que el arquitecto debe dominar su construccion al menos con la misma exactitud que el pensador domina su gramatica.

Mas como la construccion es una ciencia mucho mas dificil y  compleja que la gramatica, los esfuerzos del arquitecto se concentran grandemente en ella.

Pero no deben inmovilizarle.

 

 

 

 

pg201

¿La belleza? Existe siempre cuando hay una intencion y medios proporcionados a ella; la proporcion no cuesta nada al propietario, solo al arquitecto.

 

 

 

La planta es la generadora, la planta es la determinacion de todo; es una abstraccion austera, una algebraizacion arida para la vista. Es un plan de batalla. La batalla sigue y es el gran momento. La batalla se compone del choque de los volumenes en el espacio y la moral de la tropa es el haz de idas preexistentes y la intencion motriz.

 

 

 

al  ab2001